domingo, 7 de julio de 2013

PUMACAHUA EN SICUANI

"Es un articulo que salió en el diario la Republica, el 18 de marzo del 2009, a raíz de una breve visita cultural que hizo a Sicuani, Antonio Zapata, conductor del programa "Sucedió en el Perú" TV Perú Canal 7. Don Antonio Zapata, autor del articulo, el 12 de marzo, en horas de la noche, en el sótano de la catedral de Sicuani, realizo una magistral exposición sobre la Confederación Perú Boliviana, evento al cual tuvimos la suerte de asistir junto a algunos pocos ciudadanos. Comparto con ustedes cibernautas este interesante articulo que estoy seguro sutilmente los motivara..." Guido Ancori Cervantes.

Diario la República 18 de marzo del 2009

La plaza de Sicuani es un espacio bien logrado; expresa una combinación armónica entre lo tradicional y lo contemporáneo. Dos edificios modernos forman sendos lados de la cuadrícula. Son la municipalidad y la catedral, representando a los poderes locales.
 
Una catedral sobria, levantada pocos años atrás, busca dialogar con lo andino, simbolizando los 50 años de la progresista prelatura a cargo de los Carmelitas. Por otro lado, una municipalidad súper moderna aunque de tamaño estándar, al menos guarda las proporciones. Sus enormes lunas funcionan como espejo reflejando diversas imágenes que forman una visión surrealista. Aunque, los excesos de vidrio vienen compensados por una arcada, confiriéndole un toque de tradición a la mole que representa el poder civil.
 
Al frente del ayuntamiento se halla una calle excepcional. Todas las casas son antiguas o reconstrucciones bien hechas; tienen dos pisos y en el segundo, elegantes balcones forman la fachada. Estas edificaciones guardan una notable homogeneidad arquitectónica. Le otorgan coherencia a Sicuani y embellecen una linda ciudad serrana que aún hace un guiño al tiempo cuando la modernidad no había destruido su elegancia. Andando, se halla otra casona con balcones de hondo significado histórico. Se trata de la casa Manzanares, donde se firmó la Confederación Perú Boliviana y que simboliza la unidad del gran espacio andino.
 
Por su parte, el centro de la plaza también es singular; el marco lo componen unos dátiles altos y esbeltos, que muestran el extraño vínculo entre los Andes y el mediterráneo. Pero, al centro se halla la estatua de Pumacahua, un controvertido personaje que despierta odios y pasiones; aún hoy, casi doscientos años después de morir ahorcado. La estatua está inclinada y la mirada caída, dicen los lugareños que se debe a un atentado que sufrió por un profesor de la Universidad del Cusco, quien junto a sus alumnos la derribó, arrastrándola con una camioneta.
 
Resulta que Pumacahua fue clave en la derrota de Túpac Amaru. Cuando la gran rebelión, los curacas se dividieron y mientras algunos apoyaron a Condorcanqui, los otros sostuvieron al Rey. Los enfrentamientos se desarrollaron a campo abierto y la suerte se inclinó de un lado a otro durante varios meses. Los choques fueron entre indios, sólo que unos eran apoyados por una división de rifleros negros venidos de la costa. Finalmente ganaron los realistas y Pumacahua fue recompensado con el grado de Brigadier General, el más alto del ejército colonial en el Nuevo Mundo.
 
Pero, al envejecer, 33 años después de haber derrotado a Túpac Amaru, Pumacahua se sumó a la rebelión de los hermanos Angulo. Era 1814 y los patriotas argentinos avanzaron sobre la actual Bolivia; cuando el ejército español fue sorprendido por una nueva revolución del Cusco que se extendió a Ayacucho y Arequipa. Se rompieron las comunicaciones de los realistas con Lima y el virrey corrió gran peligro.
 
En esta oportunidad, Pumacahua era general insurrecto. Perdió en Umachiri y fue ahorcado en Sicuani. Mariano Melgar también fue muerto luego de esa acción. Esa rebelión fue crucial, porque su dirección reunió a criollos, mestizos y a la elite indígena. Además, teniendo como escenario al sur andino y haciendo del Cusco un vértice de la nacionalidad emergente. Si el Perú hubiera nacido en esa ocasión, otra sería la historia.
 
Pumacahua tiene mala fama. La escuela lo ha retratado como el traidor que vendió al héroe Túpac Amaru. Pero, es el único caso de un líder peruano que empieza en la extrema derecha y termina en la izquierda. Lo habitual es al revés. Decía Luis Alberto Sánchez, “quien no es izquierdista a los 20 años carece de corazón, pero quien sigue siéndolo a los 50 carece de cerebro”. Esa frase un tanto cínica, pero ajustada a lo que se ve, sin embargo es desmentida rotundamente por el cacique Pumacahua. Solamente él comenzó como líder del orden establecido para terminar conduciendo una gran rebelión.
 
Al acercarse 200 años de la independencia, su trayectoria merece ser recordada como un caso único. Expresa la progresiva pérdida de poder de la elite nativa, que se desvaneció luego de su gesta. Después de Pumacahua, lamentablemente, el Perú naciente no tuvo dirigentes indígenas.

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