jueves, 4 de febrero de 2016

TUPAC AMARU EN LA PLAZA DEL CUSCO


Se dice que a fines de la década de los años 40, llego desde México, el famoso y controvertido monumento del “piel roja”, el mismo que inconsultamente fue colocado en la plaza mayor del Cusco. En setiembre de 1969, a solicitud de la población, las autoridades trajeron a tierra el monumento del “piel roja”, en ese momento que forma parte ya de la historia, se comentó en medios periodísticos de alcance nacional (*) como es el caso del diario Expreso del 14 de setiembre de 1969, que se trataba de “Una estatua ajena a su majestad, a su tradición y a su historia, que era como una paradoja plantada en el mismo corazón del Cusco, en una plaza llena de glorias, estremecida de acentos épicos , donde asentó su poder, un imperio donde gobernaban hombres y dioses en la más grandiosa de sus épocas”; al mismo tiempo es que en el Cusco, se inició un efervescente debate sobre quien debería suceder al controvertido monumento del “piel roja”, que obligatoriamente fuera retirado del centro de la plaza. Se propuso el monumento de Tupac Amaru II, debate que nunca tuvo frutos porque no se tuvo la firmeza por parte de los entendidos para reafirmar la obra y trascendencia del levantamiento en armas de “Tupac Amaru II y que fuera, para escarmiento de la raza indígena, sacrificado cruelmente en la plaza del Cusco. Ese es su lugar, Tupac Amaru en la plaza del Cusco.

Reconocidas personalidades de aquel entonces como el Dr. Luis E. Valcárcel, opinaban igual y él decía que “el único problema era el encontrar un escultor que lograra representar y dar forma al gran cacique, como libertad, como esperanza, como espíritu de lucha”. El ilustre historiador de algo si estaba convencido, de que la obra debía ser forjada en pura piedra. Concordante con ello, la investigadora y periodista cusqueña Alfonsina Barrionuevo, decía, “se debe quitar el cemento y otros materiales de la plaza del Cusco, para hacer de ella una plaza de Piedra, que armonice con el Cusco imperial, cabeza de un pueblo y raza milenaria que domino la piedra a la perfección como huella y mensaje al mundo de su gran poder; y poner en ella el monumento del héroe, la tierra de todas las naciones americanas como un símbolo de la reintegración y como la respuesta que siempre se esperó al verdugo Areche”. Refiriéndose a Tupac Amaru II.

En el año 2012, se revivió este dilema y debate en la histórica ciudad del Cusco, volviendo a la memoria el tristemente célebre “piel roja”, porque aquel mismo lugar fue ocupado para sorpresa de todos, por otro monumento de manera inconsulta y apresurada, esta vez el de un “Inca” anónimo. Porque no se recordó en aquel momento de importantes decisiones al ilustre alcalde Daniel Estrada, que tuvo como premisa central de su gobierno la necesidad de plasmar en la ciudad imperial marcas de memoria, para recordar, en cada piedra, en cada monumento o edificación el origen Inca de la ciudad, ombligo del mundo.

(*)Alfonsina Barrionuevo, nacida en Cusco, Perú, es abogada, periodista y escritora; con grados académicos en la  Universidad Nacional de San Marcos de Lima. Autora de 24 libros sobre temas peruanos y también novela.
Datos:Archivo Temporal-E Chávez-Saqra Cusco 2012.

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