martes, 9 de septiembre de 2025

PUEBLO MÍO - LUIS NIETO MIRANDA

Pueblo mío, extraído del poemario "Charango" - Romancero Cholo de Luis Nieto Miranda. Es una evocación a la tierra que lo viera nacer, a la patria chica que todo buen hijo debe amar y respetar. El poema no es simplemente un conjunto de versos literarios, sino que describen el amor, la nostalgia y las experiencias vividas en un pueblo. Luis Nieto expresa con infinita nostalgia los recuerdos de su infancia y del hermoso contexto andino que lo rodea; evoca belleza, ternura y esperanza bajo el cielo eterno de Sicuani y el viejo Wilkamayu.

Guido Amílcar Ancori Cervantes.



PUEBLO MÍO

 

Luis Nieto Miranda

Charango

Romancero cholo

 

Pueblo serrano, ml pueblo,

lleno de risa y de sol:

te siento sangre y latido

dentro de ml corazón.

 

Tienes un cielo bandido,

un río conquistador,

un cerro como el “Jururo”

un charango y su canción.

 

El viento baila en tus manos

un wayno multicolor

y entre tus trigales rubios

las brisas tiemblan de amor.

 

Al alba, roció de oro

te ofrecen pájaro y flor;

sus dianas de cumbre a cumbre

los pututos y el tambor.

 

Girones de tu alma chola

guitarra y bandurria son;

tienes del wayno la risa,

del yaraví su dolor.

 

Así es tu fibra mestiza,

mezcla de pena y pasión;

con silencios de ternura

y gritos de rebelión.

 

Olvidarte nunca puede

aquel que un día te vio;

te lleva como una estrella

o como una bendición.

 

Eres tú la patria chica

que me dio vida y calor,

entre tus brazos un día

quisiera dormirme yo.

 

SICUANI, mi linda tierra,

hecha de flor y canción:

¡te llevo sangre y latido

dentro de mi corazón!



viernes, 7 de febrero de 2025

Confederación Perú-Boliviana - Sicuani Cuzco


Deseando las Repúblicas Sud y Nor-Peruanas y la de Bolivia estrechar los vínculos de amistad que han existido entre ellas, por la cual se han pronunciado de un modo solemne en el Congreso de Tapacarí (Bolivia) y en las Asambleas de Sicuani (Cuzco) y Huaura (Lima), se crea y declara la Confederación Perú Boliviana (1836) por el Capitán General Andrés Santa-Cruz, Presidente de Bolivia y Protector de las Repúblicas Sud y Nor Peruanas.

El año de 1838 se acuña en el Cuzco la moneda (Moneda de plata), con la denominación de 8 reales, en pleno establecimiento de la Confederación Perú-Boliviana

En la cara o anverso de la moneda se puede apreciar la figura del sol radiante con rostro y en la parte superior cinco estrellas, cada una de ellas representando a los departamentos que conformaban el Estado.

En el reverso se muestran alegorías que representan a los cinco departamentos que abarcaban el Estado Sud Peruano: una fortaleza con una corona inca custodiada por dos cóndores por el Cusco, el volcán Misti por Arequipa, para Ayacucho la cornucopia, símbolo de la abundancia, las aguas y oleaje del Lago Titicaca para Puno, la riqueza del cerro de Potosí para Bolivia, y un barco bergantín sobre las aguas del mar representando al Litoral.



viernes, 31 de enero de 2025

Historia de la mujer foca




 

Historia de la estatua de Kopakonan, mujer foca, en la remota isla de Kalsoy, una de las islas más septentrionales y aisladas de Islas Feroe, Dinamarca.

Ella, Kopakonan, es una selkie o mujer foca. Se dice que son personas que se suicidaron en el océano y luego se convirtieron en focas. Pero cada decimotercera noche del año pueden volver a convertirse en humanos.

Lo hacen despojándose de su piel de foca (que es lo que la estatua está haciendo). Esa noche, durante la celebración, un joven del pueblo robó la piel de Kopakonan y ella no pudo regresar al mar.

Él guardó su piel y la encerró en un cofre bajo llave. El hombre la convirtió en su esposa y tuvieron tres hijos. Pero años después, en un despiste dejó la llave en casa mientras salía al mar y Kopakonan aprovechó para recuperar su piel y escapar al mar.

Regresó con su esposo y sus cachorros de foca. Más tarde, los hombres de la aldea fueron a cazar focas, el hombre que robó su piel de foca mató tanto a su esposo como a sus crías. Kopakonan lanzó entonces una maldición sobre la aldea: sus gentes deberían morir en el mar o caer desde los acantilados.

Por ello siempre que un hombre de Mikladalur muere en el mar, los ancianos del lugar hacen referencia a la maldición de Kópakonan…

Texto: Sergio Martínez Gallego