domingo, 31 de octubre de 2021
martes, 12 de octubre de 2021
miércoles, 6 de octubre de 2021
SICUANI Y EL ARCO DE PUMACAHUA
El histórico “Arco de Sicuani”, restos que se hallan ubicados al ingreso de la plaza principal, en la calle 2 de mayo de Sicuani, fue construido en 1782, inmediatamente firmado el acuerdo de paz o armisticio en Sicuani, entre Del Valle y Diego Cristóbal Túpac Amaru. Después de mantenerse en pie el pétreo Arco por más de un siglo, se desplomó la madrugada lluviosa del 06 de febrero del año 1918, por descuido y desidia de las autoridades y vecinos del lugar. El Arco de blanca piedra, al ingreso a la plaza principal, le dio por muchos años notoriedad y singular aspecto al pueblo de Sicuani, no solo por su arquitectura, sino por los diversos hechos históricos vividos y por constituir un elemento simbólico del Perú colonial, indio y mestizo. Solamente queda en pie, desafiante al tiempo y a la indiferencia de los pobladores una columna, con musgos, cicatrices y sedimento corroído como evidencia de su perpetuo abandono.
Históricamente es cierto que el cacique Pumacahua combatió denodadamente contra Túpac Amaru, quien enarboló las banderas de la independencia en 1780,
creyendo Pumacahua en ese momento que era justa su lealtad a la corona,
poniendo de manifiesto su férrea disciplina como jefe militar e indio noble. Criticado
por historiadores como personaje contradictorio.
Pumacahua, trastocó todos sus principios antiguos, cuando fue convocado
al levantamiento del Cuzco, en 1814, contra los españoles, uniéndose al ejercito
independentista junto a los hermanos Angulo y a las huestes patriotas de los
departamentos de Puno y Arequipa. Enfilo presuroso y decidido con sus tropas indígenas,
hacia Puno y Arequipa, batiéndose valerosamente contra los realistas para
vencerlos en la “Apacheta”; cayendo después derrotado en la batalla de Umachiri, lugar donde fue fusilado el joven patriota arequipeño Mariano Melgar .
El anciano y vigoroso rebelde fue apresado y ejecutado en
tierras canchinas “lo apresaron unos mestizos en Marangani, para luego trasladarlo
a Sicuani, donde fue sometido a proceso sumario y ejecutado en la horca, en
cadalso levantado en la plaza de esa localidad”. Uno de los brazos de
Pumacahua, seccionado desde el hombro fue exhibido en el Arco de piedra,
dijeron para escarmiento; pero fue todo lo contrario, porque atizó aún más en
los peruanos los sentimientos de rebelión y libertad; y el nombre de Pumacahua,
se impregnó en los corazones sicuaneños y en el alma del pueblo; es así que al
Arco, comenzaron a llamarlo como “Arco de Pumacahua”.
El Arco que utilizaron los españoles para reprender y
escarmentar a la población indígena, se desplomó después de una noche lluviosa,
en la madrugada de febrero del 1918, sus piedras fueron levantadas y arrumadas
en el patio trasero del local municipal; de ese lugar muchas de ellas fueron trasladadas
para utilizarlas como materia prima en la elaboración de las portadas de piedra, característica de
aquel entonces de las viviendas de Sicuani, sin preocuparse por la inmediata reconstrucción
del famoso Arco. El intelectual Dr. José Gabriel Callo, en sus publicaciones en periódicos
y revistas cachinas (1918-1920), promovió la reconstrucción del Histórico Arco
de Pumacahua, como un justo homenaje al prócer y a todos los sucesos de lucha de los canchinos por la independencia. Otros pedidos se sumaron año tras año y la histórica
estructura continua derruida.
El Instituto Nacional de Cultura INC, en más de una oportunidad se pronunció e hizo propuestas
que la Municipalidad de Canchis, no tomo en cuenta o considero, básicamente se
trata de llegar a un acuerdo con los vecinos donde debe descansar la columna
faltante. Estamos a la espera que alguna autoridad municipal decida reconstruir
el Arco de Pumacahua y devolverle a la ciudad uno de sus patrimonios más
importantes de identidad de los sicuaneños y canchinos.
El Arco fue construido en Sicuani por la importancia y jerarquía
del lugar, solo las grandes ciudades con historia tienen su Arco, como es el
caso de Paris, Andalucía, Tacna, entre otras. Los Arcos son signo de hazañas, grandeza,
superación y también de epopeyas de guerra. Reconstruyamos el Arco de Pumacahua
en Sicuani.
© Guido Amílcar Ancori Cervantes
domingo, 19 de septiembre de 2021
sábado, 11 de septiembre de 2021
LINO GABRIEL ARAGÓN CLAROS
Conocí a Aragón en Sicuani y encontré en él a un músico lleno del más puro y apasionado espíritu indio. Desde entonces lo admire y lo quise como a un hermano(*).
José María Arguedas
Realizo sus primeros estudios en
la localidad de San pablo, para luego proseguirlos en Sicuani, capital de la
provincia de Canchis, tuvo muchas dificultades para concluir sus estudios
secundarios porque lo aquejaba la pérdida progresiva de la vista entre los 18 y
20 años de edad.
José María Arguedas, tuvo la
oportunidad de escucharlo y conocerlo, cuando trabajaba como profesor en
Sicuani, catalogándolo como un gran músico y puente de vivencia y sentimientos
entre lo indio y occidental.
Entre los años de 1970 y 1980, en
el tren de Cusco - Sicuani, en la ruta entre Combapata y Sicuani, viajaba
constantemente tocando y cantando con su singular arpa mestiza deleitando a
asiduos pasajeros con los hermosos y emblemáticos huaynos canchinos.
Lino Gabriel, no tuvo el apoyo de
las instituciones que debían velar por promocionar y proteger su obra musical,
las grabaciones y discos editados los hizo con su propio y escaso peculio. Es
lamentable que la mayor parte de su obra poética y musical se encuentre pérdida
y abandonada, siendo profanada por otros músicos quienes se apropiaron de sus
hermosos waynos canchinos.
A pesar de su edad, su quebrantada
salud y de haber perdido completamente la vista, hizo música hasta el último
día de su existencia, murió el año 2005, a los 91 años de edad en la tierra que
lo viera nacer.
Sus creaciones más populares son:
Amorcito de otros tiempos, a las Orillas del Vilcanota, Labios mentirosos, Hoja
verde de la coca, Urqukunapa yawanin, No es mi culpa, Chola pretenciosa,
Lunareja, Clavelina, Combapata tierra querida, Linda caneñita, San Cristóbal
(Huayno dedicado a la empresa de transportes), Dicen que te casas, entre muchas otras más.
…Cuando un corazón siente inmenso
amor, pide a su ser amado el odio o el amor, y no calla nunca lo que siente…
Lino Gabriel Aragón Claros.
© Guido Amílcar Ancori Cervantes
miércoles, 8 de septiembre de 2021
La leyenda del maíz
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Wiracocha dios creador de los Incas |
Existe desde tiempos inmemoriales en los andes peruanos la leyenda del maíz y de como Wiracocha, dios creador (Viracocha Pachayachachi), les llevo las semillas del maíz a los primeros pobladores andinos, convirtiéndose en el alimento representativo y favorito de los incas del Tawantinsuyo.
Antes de que Wiracocha hiciera su gran recorrido por los andes del Perú, la gente solo se alimentaban de animales salvajes, frutos silvestres y algunas raíces. Nadie podía solucionar las dificultades que tenían para recolectar sustento diario y permanente, debido a que entre grupos tribales disputaban y se enfrentaban por ganar comestibles.
La situación era violenta y precaria, día a día la principal preocupación fue garantizar la comida en las tribus nativas, aparte de que no conocían un orden establecido para convivir entre ellos, muchas veces producto de su ceguedad cometían faltas y excesos entre ellos.
Wiracocha, como creador y hacedor de todo lo que existe en el mundo, preocupado como un buen padre por sus hijos, vio por conveniente enseñarles a vivir dentro de reglas y principios morales, además de situar en su inteligencia secretos para proveerles de alimento y vestido. Después de seleccionar amorosamente entre sus manos variedad de semillas, primero eligió el de la papa por sus calorías y carbohidratos; luego pensó en una planta medicinal y eligió las hojas de coca; y entre los granos más preciados eligió las semillas del maíz, planta que representa la grandeza de los dioses. Se dijo, “es suficiente, de ellas surgirá toda su alimentación y cuando aprendan a vivir como hermanos descubrirán otras semillas que también les dejo y que les proporcionaran variedad de alimentos por siempre”.
Desde la meseta del altiplano peruano, Wiracocha salió camino al norte deteniéndose en cada tribu y etnia para convocar a sus habitantes y líderes, y con mucha paciencia enseñarles a vivir como hermanos, el “Allin kausay”, ayudando y respetándose unos a otros; los vistió y les concedió secretos para domesticar a los animales y plantas, construir sus viviendas y unir las comarcas. La papa les entregó en variados colores e hizo gustar de sus excelentes sabores, diciéndoles “vayan cultívenla y hagan llegar a todos mis hijos”. Cuando ingreso a la región amazónica cogió un puñado de semilla de coca y esparció por los campos para luego decirles cariñosamente “usen esta sagrada planta medicinal para cuidar vuestra salud”. En algunos pueblos la gente se sorprendía de todas las cosas que hacía y el poder que tenía Wiracocha, y en su confusión trataron de atacarlo para matarlo; pero Wiracocha, al darse cuenta de sus malas intenciones, los reprendió, perdonó y trato con sumo amor que todos terminaron amándolo intensamente. Cuando llegó al valle del Wilcamayu (Vilcanota), cerca al Qosqo, entregó la semilla del maíz, diciendo a los hombres y mujeres que “es la semilla más preciada por sus hermosos granos, que la cuiden y cultiven en todo el valle desde los Canchis, hasta Paucartambo y Urubamba, en ella radica mis enseñanzas para que vivan juntos, en orden y armonía, como los granos de la mazorca del maíz". En el sector de Cacha (San Pedro - Canchis), lugar donde narran los cronistas españoles sobre la presencia de Wiracocha en tiempos antiguos, el maíz es deliciosamente dulce, dicen como huella del perdón y el inmenso amor del dios Wiracocha.
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Cerámica Inca |
Para calmar la sed en las incesantes jornadas de trabajo que entusiastas desarrollaban los pobladores andinos, Wiracocha pidió a las mujeres mayores preparar del maíz germinado jugo fermentado, bebida al que se le conoce como "chicha" (Aqha), que desde aquel entonces se hizo un elemento imprescindible en la vida de los pobladores andinos y de los Incas.
Después de terminar su recorrido por los andes, se despidió de la gente con mucho cariño, los hombres muy entristecidos y apenados lo acompañaron en su recorrido final hacia la costa peruana, porque cuentan los abuelos que Wiracocha se fue por el mar, caminando sobre las aguas, como la espuma, y nunca más lo volvieron a ver.
© Guido Amilcar Ancori Cervantes
viernes, 3 de septiembre de 2021
DIEGO CRISTOBAL TÚPAC AMARU Y EL ARMISTICIO DE SICUANI
El
mariscal de campo Del Valle, cuyo objetivo principal fue asegurar la
tranquilidad de las poblaciones del valle del río Wilcamayu (Vilcanota), reforzó
las defensas militares de Paucartambo y en el Sur las de Sicuani. Desarrolló su
primera sangrienta campaña de pacificación, sin mayores resultados encontrando
en el sur del Perú (Azángaro, Lampa) la férrea resistencia de las huestes indígenas
rebeldes de Diego Cristóbal Túpac Amaru. Los españoles en su afán desesperado de
lograr la pacificación del Virreinato, promulgaron un Bando (IX-1781) donde
entre sus principales ofertas se consideraba el perdón general y la suspensión
de Tributos por un año.
Diego
Cristóbal, en una carta al visitador Areche, muestra su disconformidad y burla
a la amnistía pregonada, al disponer los españoles la detención de su
sobrino Mariano Túpac Amaru y la ejecución de Túpac Catari. A fines de 1781,
Diego Cristóbal se inclina a pactar el perdón del Virrey, gestionada por el
Obispo Moscoso y Peralta, firmada en Lampa (11-XI-1781) y que debería ser
ratificada con su rendición en la villa de Sicuani, ante el mariscal Del Valle
como jefe militar realista y autoridades, con ocasión del paso por dicha
población de las tropas realistas de la segunda expedición pacificadora.
En
el Cuzco, Del Valle, preparaba la segunda campaña de pacificación con 3000
hombres armados para eliminar los numerosos focos rebeldes diseminados en el
sur y el alto Perú. Debido al acuerdo con Diego Cristóbal Túpac Amaru, marcharon
Del Valle y el Obispo Moscoso y Peralta rumbo a Sicuani. Perfectamente
informado del avance y ruta de los realistas, Diego Cristóbal bajo a Sicuani,
con numerosa comitiva de resistencia indígena, que se mostraban incrédulos
frente a la amnistía y perdón, siendo abandonado en el camino por muchos de su
escolta principal. Entro a la plaza de Sicuani con algo más de 50 hombres. El líder
rebelde descendió de su caballo y se detuvo frente a Del Valle, quien saludándolo
le reitero la protección del Rey si cumpliese fielmente su promesa de sumisión,
lo cual suavizo la tensión existente entre ambos jefes.
La
ceremonia del indulto y juramento de fidelidad fue organizado y llevado a cabo
en el pueblo de Sicuani, el 27 de enero de 1782, luego de que el obispo día
antes, en misa solemne levantara la excomunión a Diego Cristóbal y familiares.
El acto se desarrolló en la iglesia, ante las autoridades, oficiales y gran número
de españoles, criollos, mestizos e indios. El auditor de Guerra leyó en voz
alta el texto oficial, donde disponía la rendición, entrega inmediata de armamento,
la presentación voluntaria de todos los que deseen acogerse a la amnistía,
entre otros. Diego Cristóbal Túpac Amaru prestó el juramento y entrego su
espada a Del Valle; recibida este la levantó mostrando a los presentes para
luego devolvérsela, manifestando que con ella ayudará a la pacificación de los
pueblos rebeldes. El alférez que sostenía el estandarte español paso tres veces
por sobre la cabeza del rebelde en señal de sumisión. Al finalizar la
ceremonia, indígenas de diferentes provincias solicitaron el perdón para ellos
y sus familiares.
Hechas
las pases, acompañado por Diego Cristóbal Túpac Amaru, Del Valle, continuo con
la campaña hacia el Sur, mientras el Obispo Moscoso y Peralta retornó a Cusco. En
Lima el 20 de Febrero de 1782, el Virrey Jauregui, publicó un Bando sobre “la rendición”
de Sicuani, y la total pacificación del Sur.
El
trato con los españoles fue un acto de cruel venganza, el armisticio de perdón
y amistad promovido por las autoridades españolas no fue sincero, era un ardid mientras encuentran el pretexto para condenarlo legalmente. Finalizaba el mes
de marzo de 1783, cuando un cura, denunció un conato subversivo en el pueblo de
Marcapata, cuyo cabecilla fue Simón Condori; en el interrogatorio se forzó
responsabilizar como autores intelectuales a Mariano Túpac Amaru, Diego Cristóbal
y a su madre Marcela Castro. El oidor Matalinares, después de un juicio amañado
y sumario expidió sentencia, la horca para Condori y su vástago, Diego Cristóbal
torturado y atenazado con hierro caliente para luego ser ahorcado y descuartizado; también junto a ellos sufrió tortura y horca Marcela Castro, los otros
supuestos responsables fueron sentenciados a destierro y otras penas.
Bibliografía:
© GUIDO AMILCAR ANCORI CERVANTES
lunes, 30 de agosto de 2021
martes, 24 de agosto de 2021
SICUANI - ETIMOLOGÍA
Desde
la designación de Sicuani como Capital de la Provincia de Canchis, muchos historiadores
locales y regionales, mostraron interés por el origen del nombre de la ciudad, encontrando
diferentes opiniones y conclusiones. A cerca de la etimología de la palabra
Sicuani, en los años 1919 y 1920, intelectuales destacados de Canchis, como es
el caso del Dr. Fidel M. Cosio y José Gabriel Callo, desarrollaron indagación y
encuesta a la población de Sicuani, para conocer y tener mayor certeza sobre
datos históricos y de origen del nombre de la ciudad, con el propósito de esclarecer
y fijar los mismos.
La
tesis planteada por José Gabriel Callo, fue expuesta y aceptada por autoridades
e intelectuales y publicada en medios periodísticos de la época. La palabra
Sicuani, está formada por la fusión de
estas dos voces quechuas: Sicua - Ani. Sicua,
nombre de paja brava, hoy denominada Ichu;
Ani, sufijo que unido a una radical
sirve para indicar su existencia abundante en un lugar. Al unirse ambas voces
forman la palabra Sicuani, que
significa existencia de paja brava en abundancia. Esta indagación se sustenta en
la similitud de los nombres formados para denominar: Totorani, Kiswarani, Marcani,
Koyani, entre otros.
De aquí se deduce que el nombre de Sicuani, subsiste desde tiempos pre-inca y pre-hispánicos, sin haber sufrido modificaciones o recibido influencia española.
Bibliografía:
Canchis, Semanario Independiente (1930) - Sicuani - Cusco - Perú (1930).
Ancori Cervantes, Guido A. (2010) Historiografía de la Provincia de Canchis y la Ciudad de Sicuani. Sicuani Cusco Perú.
Ancori Cervantes, Guido A. (2014) Raqchi: Mito y Realidad - Sicuani Cusco Perú.
© GUIDO
AMILCAR ANCORI CERVANTES
sábado, 21 de agosto de 2021
LUIS NIETO MIRANDA (Cholo Nieto)
Para muchos
intelectuales y poetas del siglo XX, Luis Nieto Miranda (Cholo Nieto), es considerado como el mejor poeta de corte indigenista y
revolucionario del Perú, un hombre que vivió de cerca la vida pueblerina de los
hombres del ande, sus alegrías, pasiones e idiosincrasia y que con genialidad y
picardía original describió en sus versos cholos de sus mejores libros.
Sicuani, la
antigua capital de los Canchis era por entonces una pequeña ciudad, moderna
para su tiempo, trajinada por arrieros, mercaderes y visitantes los días de
feria de Sábado y Domingo, donde se podía observar las inmensas multitudes de
gente nativa que llegaban acompañadas de interminables recuas de llamas, mulas
y jumentos (asnos), trayendo infinidad de productos a la feria. En una de sus
presentaciones públicas el poeta Nieto, dijo “Nací con el arrullo del
Wilcamayu, en un hermoso pueblo de la serranía peruana” lo que claramente
muestra que las vivencias de su vida en Sicuani, desde muy niño caló
profundamente en su alma innata de Luchador y poeta.
Posteriormente él
y su familia se trasladaron a la ciudad de Cusco, prosiguiendo sus estudios en
el Colegio Salesiano, donde destaco como estudiantes sobresaliente. Sus estudios
universitarios los desarrollo en la Universidad San Agustín de Arequipa y en la
San Antonio Abad de Cusco, donde integró círculos de jóvenes políticos e
intelectuales de la época, caracterizándose por su rebeldía y gran elocuencia
para explicar la situación social y económica del Perú. Nunca se desligo de su
tierra natal, frecuentando permanentemente en ella a intelectuales canchinos
con quienes mantuvo una fraternal amistad, entre los que podemos citar a
Federico Cárdenas Zapata, Jorge Delgado Illanes, Blas Valerio Aguilar Guerra,
Ernesto Aguilar Claros, Vladimir Alencastre Yáñez, Carlos Cáceres Villa, Juan
Anco Cayo, Alfonso Álvarez Huanca, entre otros.
Incursionó en la
actividad política desde muy joven situación que lo condujo al destiento en
enero de 1932, primero a Bolivia y después a Chile. En este último país vivió aproximadamente
ocho años trabajando en medios periodísticos escritos y a la vez desarrollando
su labor poética, llegando a integrar círculos intelectuales y de amistad con
escritores chilenos, como es el caso de Pablo Neruda.
En Bolivia y
Chile fueron publicados los primeros poemarios de Luis Nieto, “Los poemas
perversos” (1932) y “Puños en Alto” (1938). El tercero, “Mariátegui”, aparece en
1942, cuando el poeta ya se encontraba de retorno en Cusco. Este mismo año, el
Instituto Americano de Arte, publica la primera edición de “Charango”-
Romancero cholo, libro que es recibido con aplauso unánime de la crítica y que
en 1945 es reeditado en Lima por el Ministerio de Educación.
En 1944, año de
la institución del Día del Cusco, es premiado, conjuntamente con el compositor
Roberto Ojeda Campana, en el concurso de “Himno al Cusco”[1].
Recibe además, por su "Canto al Cusco y sus piedras sagradas", la
Kantuta de Oro, Premio Presidente de la República, en el concurso poético
promovido por el Sindicato de Periodistas. El laureado escritor consigue así
expresar en sus versos la efervescencia cusqueñista que está viviendo la
ciudad, así como la reivindicación del indio y del cholo.
“Itinerario de
la canción”, una antología de poemas entresacados de varios libros inéditos, es
publicado en 1945, por Instituto Americano de Arte, consolidando definitivamente
su prestigio a nivel nacional. Lo mismo ocurrirá cuando en 1948 se publique en
Lima “Velero del corazón”, poemario que dedica a su esposa, Bertha Degregori.
En 1952 ingresa
a la docencia en la Universidad Nacional del Cusco, donde también realizó una
amplia labor editorial y de promoción cultural al frente de la Oficina de
Proyección Social. A fines de los cincuenta aparecerán tres huevos libros de
poesía suyos. De estos, el “Romancero del pueblo en armas” (1958) conocerá un
mayor número de ediciones.
En 1965, recibe
el título de Doctor en Letras por la Universidad Nacional del Cusco y en los
años siguientes publica “Guerrillero del alba” (1967) y “Vietnam libertador”
(1969). En 1972, como corolario de una amplia labor editorial y de promoción
cultural, es nombrado director de la Casa de la Cultura del Cusco y posteriormente
del Instituto Nacional de Cultura.
Luis Nieto
Miranda en el año de 1985, fue electo como Senador de la República, se mudó a
la Capital Lima quedándose a residir allí, donde solitario y ya cercano a los
90 años de edad, muere víctima de un asalto en su propio domicilio.
El arequipeño Luis Enrique Palao, uno de los más destacados artistas plásticos nacionales, en una dedicatoria del retrato de Luis Nieto, escribió: “El poeta Nieto, la montaña más alta del Cuzco”.
[1] El Himno al Cusco, posteriormente fue modificado en algunos de sus versos,
lo que causo gran molestia en laureado poeta y autor, reclamo que no prospero.
miércoles, 4 de agosto de 2021
SICUANI - Festividad de la Virgen Inmaculada Concepción
Desde
aproximadamente el año de 1720, Sicuani y el Perú, celebra la Inmaculada
Concepción como día festivo; El INC (2008) en su Calendario festivo de Cusco,
al referirse a la fiesta de la Inmaculada Concepción, señala y considera como
sustento que “fue por la importancia de este lugar que se designó a la diócesis
del poblado de Sicuani, como la cabecera de la Virgen Inmaculada Concepción, la
misma que años más tarde se declaró por los feligreses y población en general
como patrona de la localidad” (INC, 2008:4). Desde aquel entonces hasta la
fecha cada año y en fecha del 8 de diciembre se desarrolla la fiesta
tradicional y costumbrista de la Virgen Inmaculada Concepción. Esta fiesta se
caracteriza por ser toda una celebración religiosa. Se inicia por la tarde del
día anterior con la entrada de “Kapus” (charamosca y paja) que son
proporcionadas por las comunidades y ayllus aledaños, ellos ingresan en
vistosas caravanas al ritmo del pito y tambor hasta la plaza principal de la
localidad donde se halla el Templo Matriz, altar de la imagen principal de la
Virgen Inmaculada. Como preámbulo al día central, en horas de la noche los
alferados y “carguyoc” proceden a la quema de “kapus”, donde los pobladores
acompañan en velación, degustando los tradicionales “ponches” elaborados para
este fin. Al día siguiente se celebra la misa central para luego desplazarse
por las calles principales en procesión cargando la venerada imagen de la
Virgen; y es allí donde se integran las comparsas de danzas típicas con trajes
vistosos y coloridos; al mismo tiempo que se desarrolla en la plaza central la
exposición y venta de platos típicos de la zona. El día central es feriado
nacional y es por ese hecho que la población en general participa con mayor devoción
e interés.
© Guido Amílcar Ancori Cervantes
SICUANI - Feria Regional del Señor de Pampacucho
Además, hay que considerar que se ofician ceremonias en honor al Señor de Pampacucho, con la infatigable peregrinación de centenares de familias que llegan de todas las regiones del sur peruano, cuya celebración se inicia con una gran feria el 15 de agosto.
En artículos y notas periodísticos, señalan que Sicuani y la plaza de Pampacucho, generaran gran movimiento socio-económico a través de actividades religiosas, comerciales y de exhibición de productos agropecuarios. es un pueblo donde numerosos devotos llegaban durante todo el mes de agosto desde los años de 1900 para venerar al Señor de Pampacucho, milagrosa imagen que logro una notable admiración de muchos pueblos de la región; Además los numerosos visitantes acostumbran llevan productos diversos para el intercambio comercial.
Sobre el Señor de Pampacucho, cuenta la historia que su imagen es un hermoso lienzo que fue traído al pueblo por un soldado cusqueño que participo en las guerras de la Confederación Peruano Boliviana en el año de 1835, y que según el sueño que tuvo, donde se le presento la imagen del Señor, le advirtió de los peligros que corría. Con el tiempo y los hechos ocurridos con la sagrada imagen se levanto una capilla para venerar la restaurada imagen entre las quebradas de Condorhuarca y Sutoc, en Sicuani.
Frente a la fe y veneración que la imagen del Señor de Pampacucho generó en la población, las autoridades y el pueblo de Sicuani, organizaron desde el año de 1941, la Feria con la finalidad de acoger a todos los visitantes y darles la oportunidad de exhibir y comercializar sus productos, como parte del homenaje al patrón
de la región. Hecho que ha convocado la asistencia de miles de visitantes del
Sur del país y del hermano país de Bolivia. Las fiestas son un hermoso
acontecimiento, de varios días (Dos semanas) con la llegada de caravanas de peregrinos y comparsas, quienes
visitan al templo del Señor de Pampacucho, para representar sus mejores danzas. Las
ofrendas más importantes se dan en las misas, procesiones y matrimonios con la
participación de todos los pobladores de la ciudad.
© Guido Amílcar Ancori
Cervantes
SICUANI - Festival Folclórico de Raqchi.
El festival de Raqchi en la provincia de Canchis y Sicuani, es una de las fechas con mayor significado de celebración festiva, donde se movilizan actividades costumbristas de Danza, Música, Artesanía, Gastronomía y productos agrícolas nativos. Los hechos contemporáneos
directamente vinculados al establecimiento de este festival datan desde el año de 1968, con la celebración de la semana
del campesino aborigen iniciada en Canchis desde 1959, como el evidente
antecedente directo de lo que más tarde vendría a ser el Festival Folklórico de
Raqchi”. El festival de Raqchi, desde sus inicios es una actividad que se caracteriza por ser eminentemente nativa y
costumbrista a nivel de la localidad y de la región, con impacto nacional e internacional; participan de esta fiesta de cultura tradicional toda la población, comunidades campesinas, instituciones y centros culturales, incluido los estudiantes de los niveles educativos de inicial, primaria, secundaria y superior. Promueve la
identidad y el reconocimiento de las manifestaciones culturales de la región y
el país. El distrito de Sicuani, como capital de la provincia de Canchis, es el
eje central de la promoción y vivencia del festival de Raqchi, que tiene lugar
cada año en la comunidad de Raqchi (distrito de San Pedro), junto al complejo arqueológico Inca, el tercer domingo
de junio de cada año y como preámbulo a las fiestas del Cusco.
© Guido Amílcar Ancori
Cervantes
SICUANI - Feria de San Isidro Labrador
© Guido Amilcar Ancori Cervantes
SICUANI - Entrada de "Chako" de carnavales.
Cada año, los
carnavales se inician con la fiesta costumbrista de “La entrada de “Chako” de Carnavales”,
en el distrito de Sicuani, que coincide con el día de “comadres”. Consiste en
la visita que hacen las autoridades locales al Gobernador y Alcalde del pueblo,
llevando presentes que consisten en animales silvestres, atrapados a través de
la actividad originaria inca-preinca del “Chako”. El profesor universitario e
historiados Luis Fredy Caballero Girón, en su texto Visión histórica
de Canchis, refiere que “…en esta festividad participan los gobernadores
distritales, tenientes y auxiliares gobernadores de las comunidades campesinas,
autoridades municipales del distrito dando inicio a la fiesta tradicional de
los carnavales” (Caballero, 1987: 47). Entrada de Chako que tiene como
recorrido las diferentes calles del distrito. Las autoridades, pobladores
notables y comunidades campesinas hacen su ingreso en briosos caballos, con
atuendos típicos de la zona, acompañada de música y danza de Qashwa de
Carnavales; para dirigirse a los locales públicos donde aguardan las
autoridades de la localidad y hacer entrega de originales obsequios
costumbristas. Todo el pueblo vive la fiesta del "Chako" de Carnavales.
© Guido Amílcar Ancori Cervantes
SICUANI - Juego ancestral de la "Chiwka".
©Guido A. Ancori Cervantes (2010)
viernes, 30 de julio de 2021
jueves, 29 de julio de 2021
lunes, 19 de julio de 2021
Pileta de hierro de la plazoleta Jorge Chávez, en la ciudad de Sicuani - Cusco
Aproximadamente entre 1880 y 1890, se instala en la plaza principal de Sicuani, una pileta de hierro, traída desde Europa, perteneciente a una serie que llego a América del Sur; de las tres piletas idénticas, una se destinó a la villa de Sicuani (Cusco), la segunda a la provincia de Yunguyo (Puno) y la tercera al vecino país de Chile, ubicándose en la plaza Echaurren de Valparaíso.
Posteriormente, debido al proyecto de mejoramiento de ornamentación de la plaza de Sicuani, la pileta se trasladó a la plaza “Libertad” (hoy Clínica Municipal), ubicada contigua a la misma plaza central, lugar donde permaneció hasta 1937, fecha en que se inauguró la Plazoleta Jorge Chávez, decidiéndose reubicarla allí definitivamente la escultórica pileta.
En la pileta se puede observar a tiernos niños, como ángeles sobre una especie de sirena, quienes soportan una amplia bandeja esculpida, toda en hierro, por donde discurre agua cristalina que brota desde la parte superior de la pileta.
Por su
historia y significado, esta pileta debe ser conservada como patrimonio
cultural de la ciudad y es deber de todo ciudadano grande y pequeño cuidarla y preservarla.
sábado, 10 de julio de 2021
PRIMER MONUMENTO DE TÚPAC AMARU II EN EL PERÚ Y ÁMERICA
En la provincia de Canas, en su capital Yanaoca, entre
los años de 1966 y 1967, se erigió un monumento de bronce en homenaje al
libertador indígena José Gabriel Túpac Amaru, en aquella época se llegó a
catalogar esta obra, como el primer y único monumento en el Perú y América de Túpac
Amaru II.
Desde su sanguinaria y cruel ejecución en el Cusco el año de 1781, por parte de los españoles, en el transcurso de casi 200 años, nadie se atrevió a rendir homenaje de forma pública, a Túpac Amaru II, aquel hombre que escribió con sangre el legítimo derecho de libertad de todos los peruanos; si bien es cierto que de manera tenue existían datos sobre el levantamiento de Túpac Amaru, en libros de historia, no había una imagen, una figura representativa que a la vez de rendir homenaje, nos hiciera recordar al ser humano, a la persona que se puso al frente para defender a sus hermanos de raza y abolir las leyes españolas tan perniciosas, de abuso, tiranía, usurpación y robo, que perpetuaban día a día los españoles en nuestra propia patria.

Teófilo Uscamayta Huamán, sacerdote, quien había
servido en diferentes parroquias del Cusco, natural de Maras, Urubamba, entre
los años de 1963 y 1964, llegó a Yanaoca a través de un nombramiento de “Vicario”, donde
joven y fiel a su estilo se hizo cargo de muchas responsabilidades, ayudando a
las familias, comunidades y hasta solidarizándose con los jóvenes estudiantes,
asumiendo “ad-honoren” el dictado de las horas de Religión, en el naciente
colegio José Gabriel Túpac Amaru, el año de 1965. En aquella época, desempeñándose
como Párroco, es que inicia una cruzada para recaudar fondos y erigir un
monumento en homenaje al líder andino Túpac Amaru II, en el distrito de Yanaoca, lugar desde
donde se declaró abiertamente la guerra al gobierno español por la libertad de todo el Perú y América.
Fueron muchas las ideas que se pusieron en marcha, a la vez que se procedió a
sustentar el proyecto de identidad y revaloración sobre el significado y
trascendencia de todos los acontecimientos del levantamiento de los Túpac Amaru. La
marcha del “Sol”, kermesses, colectas públicas voluntarias, donaciones de
familias notables, entre otras, fueron las estrategias para lograr fondos económicos,
con la finalidad de poder financiar la construcción del monumento a Túpac Amaru. Se requería para dicho fin
contratar artistas y escultores entendidos en el tema, aparte que había que
financiar el material requerido el cual consistía en cientos de kilos de bronce;
porque el monumento debía ser imponente y perfectamente elaborado en todos los aspectos.

Las primeras gestiones tuvieron lugar en el Cusco,
donde artistas utilizando arcilla y yeso diseñaron algunos bocetos de lo que sería
la imagen del Cacique de Tungasuca, Pamapamarca y Surimana. Los estudios e
investigaciones se profundizaron para aproximarse a la genealogía y rasgos físicos
de José Gabriel, además que debía documentarse adecuadamente sobre los vestidos
y atuendos que acostumbraba usar como Inca en la colonia. Los primeros bocetos en
esculturas no fueron del agrado de Teófilo Uscamayta, decía las veces que
visitaba los talleres: -Falta la majestuosidad del personaje-. Nunca se dió por vencido, a
pesar que la gestión era agotante, sumándose a ello la falta de recursos económicos.
Vuelve a impulsar su gestión junto a los vecinos de Yanaoca y amigos que habían
jurado su apoyo, embarcándose rumbo a la ciudad capital Lima, en
busca de mejores propuestas. En momentos de frustración, decía a sus cercanos
colaboradores: -No me importa, si es necesario llegaré a Europa en busca del artista
que forjará a Túpac Amaru-. Era tanta su convicción que deseaba reproducir una
imagen clara
que
expresara la personalidad del indómito Inca libertador, como el mejor
homenaje a José Gabriel Túpac Amaru, desde su propio pueblo.
En 1966, Uscamayta
visitó en Lima, el taller del artista Roberto Tuni Garcilaso, natural de Puno,
quien se había comprometido a elaborar una propuesta; esta se veía regia y
gallarda, siendo inmediatamente aprobada por el Párroco Uscamayta, para luego ser
llevarla a los talleres de fundición de la ciudad capital, de Bruno Capiola, empresa
que gozaba de reconocido prestigio por sus monumentales y sobrias obras en Lima
y otras ciudades del país. El sacerdote Uscamayta, toco muchas puertas para conseguir
el apoyo y los recursos para el proceso de fundición, los cuales eran realmente
onerosos, En su libro “Historia y odisea del primer monumento a Túpac Amaru II”
(Uscamayta, 1981), refiere que el Ministerio de Guerra, dono miles de casquillos de balas (Bronce), y aun así todavía faltaba la materia prima y
presupuesto; es así que gracias a su inquebrantable perseverancia logro apoyo
efectivo de un legislador y otros paisanos radicados en la Capital.

Una vez terminada la obra y estando lista la escultura
en bronce del glorioso mártir de la libertad, esta fue acondicionada, de pie, en
una plataforma para ser trasladada hasta Yanaoca - en la provincia de Canas; pero antes, debía hacer todo un periplo por
las ciudades y pueblos donde tuvo como epicentro el levantamiento indígena
peruano de Túpac Amaru II. Cuando la comitiva llego a los pueblos del valle del
Vilcanota, para luego trasladarse por la vía de Combapata hacia los pueblos de
Pampamarca, Tungasuna y Yanaoca, toda la gente saludaba desde pie de
carretera, muchos con lágrimas en los ojos, quitándose las prendas de la cabeza
y agitando sus manos, dando la bienvenida, a su padre y señor, José Gabriel Túpac
Amaru.
Finalmente el año 1967, con gran respeto y algarabía, los pobladores de los pueblos de Yanaoca, Tungasuna, Pampamarca y otros, subieron la efigie de José Gabriel Túpac Amaru, a su pedestal principal, en la plaza de Yanaoca, levantado con piedras labradas, traídas desde la Quinta Toronayoc (Ch´eqerec) - Maras, lugar de nacimiento del Dr. Teófilo Uscamayta Huamán. De esta manera, esta obra de ejemplo de lucha, convicción, perseverancia e identidad, se constituyó en el primer homenaje público a Túpac Amaru II, en el Perú y América; obra, como alguien dijo, de un Uscamayta, quien pertenece a una familia de linaje real de los Incas. Muchos al contemplar la obra en aquellos años sugerían que el monumento por su gran significado debía ubicarse en la plaza de Cusco.
Notas:
El Centro Federado de Periodistas de Cusco, honra al
Dr. Teófilo Uscamayta Huamán en el cargo de “Capellán”.
El 1° de diciembre de 1984, fallece en Cusco el Dr.
Teófilo Uscamayta Huamán.
Bibliografía:
Historia y odisea del primer monumento a Túpac Amaru
II - Teófilo Uscamayta Huamán, editorial universo S.A. Lima 1981.
Artículos periodísticos de la época.
© Escribe: Guido Amílcar Ancori Cervantes.
sábado, 3 de julio de 2021
EL TREN EN SICUANI Y LA PROVINCIA DE CANCHIS
El ferrocarril del sur fue uno de los más
importantes del Perú. Es el más extenso de todos los ferrocarriles que han
construido y que aún circula en el Perú. Lo tuvo a su cargo Meiggs (empresario estadounidense que tuvo éxito en la construcción de ferrocarriles en Chile y en el Perú,
países en donde desarrollo notable influencia política y económica). Empieza en
el puerto de Mollendo, sube hasta Arequipa, para después llegar a Juliaca donde
se divide en dos ramales, uno hacia Puno y otro hacia la ciudad del Cusco. Con
relación al Cusco el punto más alto de esta vía alcanza en La Raya (limites departamentales
entre Puno y Cusco). Actualmente es operado por la empresa Perú Rail. Este
ferrocarril se inició con la puesta en servicio del tramo Mollendo-Arequipa en primero de enero de 1871. Posteriormente se completó la
línea Arequipa-Puno que se puso en servicio en enero de 1874. Obreros peruanos y
bolivianos tuvieron a cargo de los trabajos. El costo de este tramo fue de 33
millones de soles. El costo del tramo Mollendo-Arequipa tuvo en aquel entonces
una inversión de un millón ochocientos mil soles. Costo del tramo Juliaca-Cuzco,
25 millones en 1872 y se paralizó en 1875 por dificultades económicas. En 1890,
después de quince años de inactividad debida a la guerra y otras causas,
firmado el contrato Grace, se reiniciaron los trabajos por parte de la Peruvian
(Peruvian
Corporation, empresa inglesa constituida en Londres 1890 por
Michael Grace), para terminarlo hasta el Cusco. En 1892 se llegó a Maranganí y en 1894 a Sicuani en la provincia de Canchis. Ingreso al Cusco ya en el
siglo XX, 1908, después de 16 años de que la provincia de Canchis ya contara
con este adelanto tecnológico. Fue cedido a la Peruvian a perpetuidad en 1928.
La estaciones oficiales del tren en la
provincia de Canchis y Aledaños fueron: Pucará 56, Tirapata 67, Ayaviri 91,
Chuquibambilla 109, Santa Rosa 131, La Raya 159, Marangani 186, Chectuyoc 190,
Sicuani 197, San Pablo 210, Tinta 222, Checacupe 237, Cusipata 257, Urcos 285,
Huambutio 305, Oropeza 312, Sailla 319, San Jerónimo 327 y Cuzco 337.
domingo, 30 de mayo de 2021
DEVASTACIÓN HUMANA EN LA COLONIA DEL PERÚ
John Murra, en su libro “El mundo
andino”, cuando se refiere al impacto que causó la llegada de los españoles al Perú,
califica como el “cataclismo de Cajamarca”, por muchas razones, y es que no
deja de tener razón porque en el gobierno y colonia que instauraron la
población peruana, tawantinsuyana sufrió la peor crisis de devastación humana
que llego a niveles realmente de catástrofe. El historiador y antropólogo peruano
Luis E. Valcárcel, señala que la población indígena antes de la llegada de los
españoles fue de 13 a 15 millones de habitantes (1956). En cambio, hay otros
como el escritor y cronista español Alonso Carrió de la Vandera, que concede 7
millones en un estudio que realizo en 1773, o la del padre Cappa que en 1888, apenas
otorga 4 millones y medio; el médico e historiador Sebastián Lorente que
después de originales argumentos se inclina por los 10 millones (1860). En
estudios recientes de Smith, Wachtel y Cook, dan una población que fluctúa
entre 8 y 10 millones (Contreras, 2020).
En 1548, es decir, 16 años después
de la llegada de los españoles, el licenciado Pedro de la Gasca, levantó un
censo que dio la cifra de 8’285,000 habitantes. En 1569, el Virrey Toledo
realizó un censo con fines netamente tributarios. Los resultados dieron
1’067,696 indios varones entre 18 a 50 años. De acuerdo con esta cantidad se
estima que la población total ascendía a 8 millones, más o menos.
En estos censos basan sus afirmaciones
los cronistas e historiadores que propugnan la tesis de que el Perú tenía un
mínimo de 10 millones el año 1532.
Ya en los siglos XVI Y XVII, en
plena Colonia en el Perú, se hicieron denuncias a la misma Corona Española sobre
la drástica despoblación indígena, “retroceso demográfico”, como denominan
algunos estudiosos a este fenómeno. A fines del siglo XVIII, en 1795, el Virrey
Francisco Gil de Taboada y Lemos efectúa un censo que arroja 1’232,122
habitantes. La diferencia entre esta cifra y las halladas por De la Gasca y
Toledo, es bastante marcada. Un déficit de 5 o 6 millones de gente, cantidad
que resulta todavía reducida, pues, si se considera que las poblaciones casi siempre
se duplican en el espacio de 100 años, partiendo de la base de los 8 millones
de los censos de las Gasca y Toledo, el censo de Taboada y Lemos debió
encontrar una cantidad superior a los 15 millones.
Los incas tenían un riguroso sistema
de controlar el movimiento poblacional. Pedro Cieza de León[1], cronista que
alcanzó a ver los últimos vestigios del Tawantinsuyo, dice lo siguiente:
“… cada provincia en fin del año
mandaba asentar en los quipos, por la quenta de sus ñudos, todos los hombres
que habían muerto en ella en aquel año y por el consiguiente los que habían
nacido como los que faltaban por ser muertos, y en esto había gran verdad y
certidumbre”.
Fatalmente, como los tawantinsuyanos
no conocían la escritura, la interpretación del simbolismo de los Khipus ha
quedado expuesta a los mayores riesgos, sin que fuera posible reunir datos para
explicar el hecho que estamos tratando.
Veamos ahora cuales fueron los hechos
que intervinieron para la devastación humana en el Perú de la Colonia.
TRATO DENIGRANTE E INHUMANO.
Por registros de la época y el
trabajo de Investigadores se demostró que los españoles pusieron a los nativos
peruanos en situación y condiciones infrahumanas. El Doctor Tello[2]
encontró en el Museo Británico una importante prueba escrita, se trata de una
información anónima que lleva por título: “Discurso sobre si conviene que se
vendan las jurisdicciones de los indios del Marqués de Oropesa”, donde con
crudeza y realismo se describe lo ocurrido aquellos años de desorientación. De
ese documento extraemos los siguientes párrafos:
“nadie de los que an estado en estas
prouincias del Piru ignoran las priesa con que se van acabando los yndios en
ellas, esto se echa también de uer en los llanos que en 400 lenguas que ay, no
ay oy 4 mil tributarios y el Reparto de Chincha que es de magesd, donde auia
100 mil y más no ay oy 200. En la sierra donde es menos este año en los lugares
más bien parados faltan la mitad; y en otros tres las partes; y también ay
mucha cantidad de ellos despoblado de todo punto”
Otro documento de gran valor histórico
sobre el maltrato y la condición de los peruanos es la carta de Juan Vázquez de
Ávila, dirigió al Rey Felipe II, relatándole el tratamiento que recibían los
nativos, tal como se evidencia en una parte de la epístola:
“…se espera cada día el remedio de
V. M., el cual le es bien menester, ansi para los españoles, como para la
reformación de los indios, porque V. M. sepa que si los indios del Pirú son
tratados como yo los vi tratar en lo que estuve en el Pirú, V. M. no tiene
vasallos naturales de hoy en diez años”…
El Rey Felipe II, dictó las providencias
para su pronto remedio, aunque en la práctica nunca se cumplieron, porque en el
fondo a nadie le importaba la situación y condición humana de los llamados
“indios” del Perú. Solo los veían como tributarios y fuerza de trabajo regalada.
He aquí, por ejemplo, un capítulo interesante de una Real Cédula enviada a
fines del siglo XVI, al Arzobispo de Lima Toribio Alfonso de Mogrovejo[3].
“Nos somos informados que en estas provincias
se van acabando los indios naturales de ellas por los malos tratamientos que
los encomenderos les hacen o que habiéndose disminuido tanto los dichos indios
que en algunas partes faltan más de la tercera parte, se llevan las tasas por
entero, que es de tres partes las dos más de lo que son obligados a pagar, o
los tratan peor que esclavos, y como tales se hallan muchos vendidos y comprado
de unos encomenderos a otros, y algunos muertos a coces, y mujeres que mueren y
revientan con las pesadas cargas, y a otras a sus hijos las hacen servir en la
granjerías y duermen en los campos, y allí paren y crían mordidos de sabandijas
ponzoñosas y muchos se ahorcan, y otros se dejan morir sin comer, y otros toman
yerbas venenosas, y hay madres que matan a sus hijos en pariendo, lo que dicen
que lo hacen para liberarlos de los trabajos que ellos padecen…”
LA MITA MINERA.
La mita en la colonia fue el sistema
más cruel y degradante que implementaron los españoles en el Perú, que provocó
la total perdida de la condición y dignidad humana, y por ende la vertiginosa desaparición
de humanos varones en general en todo el territorio de la Colonia. El trabajo
en las minas constituyó la prueba más terrible a que fue sometido el indígena
peruano. El obrero se vio expuesto a los más grandes peligros, a trabajar
diariamente, durante todo el día en ambiente confinado y miserable de galerías
subterráneas. El sistema primitivo de acarreo de minerales les causo enormes e
irreparables estragos.
El médico e historiador peruano Juan
Bautista Lastres (1935), en su libro “las enfermedades nerviosas durante el
Coloniaje”, al tratar sobre el origen de las parálisis, se ocupa del laboreo en
las minas, manifestando.
“Cuando los indios portando a cuesta
la pesada carga del preciado metal, atravesaban los vericuetos subterráneos,
oscuros, malolientes y de atmósfera pesada, se diría que franqueaban el mismo
infierno. Era tan dura la tarea, que muchos de ellos sucumbían al esfuerzo
muscular, víctimas del desfallecimiento cardiaco”.
Estas palabras de un estudioso
hombre de ciencia, hallan respaldo insospechable en el Virrey Francisco de
Borja y Aragón, Príncipe de Esquilache, (1615-1621) cuando exclama:
“… digo que es inmenso el trabajo
que los indios padecen; y así ha demostrado la experiencia que se van acabando
muy a prisa los repartimientos que entran a esta mina”
Se puede imaginar el daño que ocasionaba
en su organismo a los obreros nativos al convivir con residuos de arsénico,
plomo y mercurio. Nuestro notable cronista indígena Guamán Poma de Ayala, en su
libro “Nueva Crónica y Buen Gobierno”, proporciona inagotable fuente de
estudios de hechos que observó y graficó de forma directa, es allí donde
encontramos una aterradora versión de la huida de los peruanos ante el fantasma
de su reclutamiento para las minas.
“…..se ausentan de sus pueblos por
no yr a las otras minas a padezer tormento y martirio, y por no padezer en
aquel ymfierno aq’llas penas y tormento de los demonios y otros se huyen dellas
minas por no morir, ante quieren yr a morir a biuir y dizen q’les acauen una
uez porque en cogiendo el mal de azogado se seca como palo y tiene asma y no
puede de día ni de noche uiuir y dura un año o dos desta manera y se muere….”
La descripción de Guamán Poma, es realista
y nos confirma que el indígena peruano se había convertido en fugitivo dentro
de su propia patria.
EL ACOHOLISMO.
El alcoholismo fue otro factor que
atento contra la supervivencia del aborigen. Durante el incanato el licor
empleado era la chicha. Los españoles la saborearon apenas ingresaron a los
dominios del Inca. En las crónicas primitivas de la conquista hay sin número de
referencias sobre esta bebida hecha con maíz germinado. La bebida estaba
generalizada tanto para uso doméstico y ceremonial, además que existieron
medidas restrictivas para castigar la embriaguez, hecho que está comprobado por
multitud de documentos. En cambio, los españoles que introdujeron el
aguardiente, de mayor contenido alcohólico que la chicha, la consintieron. El
desbordamiento fue fatal. No era raro ver en las calles de cualquier pueblo o
ciudad, a pobladores indígenas abandonados a su borrachera consuetudinaria,
deprimidos, vencidos física y moralmente.
LA DESNUTRICIÓN CRÓNICA.
La alimentación del poblador peruano
desde la implantación de la Colonia y Virreinato fue totalmente descuidada, los
productos agrícolas por excelencia eran para la encomienda quedando para ellos
solo migajas y sobras que no servía para alimentarse adecuadamente. Los
españoles encomenderos y las autoridades exigían gran esfuerzo a los nativos en
trabajos de construcción y acarreo de materiales, sobornándolos con alcohol y
coca. La coca fue un artículo medicinal
y sagrado en el tawantinsuyo, pero por falta de buena alimentación se masificó
su uso siendo indispensable al momento de trabajar obligado en largas y
tediosas jornadas.
Salomón Ayala Pío, de la Facultad de
Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en un artículo de 2019,
Síntesis histórica de estudios biosociales de la coca y la alimentación en
Perú, 1948-1994, señala que.
“El uso de la coca estaba
restringido a la esfera medicinal, religiosa y de la nobleza durante el
Incanato; luego se promovió su uso indiscriminado con la llegada de los españoles
cuando hubo disminución de la agricultura y de la incipiente industria
ganadera, lo que resultó en empobrecimiento nacional. El coqueo, fue más
practicado en actividades mineras y agrícolas intensivas. Durante el periodo
republicano el cocaísmo de la región andina continuó casi en las mismas
condiciones que en el virreinato. La masticación de coca, estimada casi una
necesidad frente a las penurias de la vida del aborigen al mitigar el hambre y
la fatiga, por sus efectos desfavorables fue considerada -con mayor énfasis en
la década del cuarenta- como uno de los más importantes problemas médicos
sociales del Perú” (Ayala, 2009).
Como podemos ver a la llegada de los
españoles, con el caos y la destrucción de la arquitectura incaica, demoliendo
sus cimientos, permitió a la masa indígena abalanzarse sobre la codiciada
planta, convirtiéndola, por la pobreza emergente y la carencia de alimentos, en
un artículo de primera necesidad.
LAS EPIDEMIAS Y ENFERMEDADES.
A las epidemias corresponde pues una gran
responsabilidad en el “retardo demográfico” del país. La ausencia de higiene y
la importancia de la ciencia médica de aquella época para detener o cortar
enfermedades de tan desastrosa mortalidad como la viruela, ocasionaron
perjuicios al capital humano. Nosotros tenemos, gracias a la seguridad y
eficiencia de la vacuna antivariólica, un concepto muy diferente sobre la
agresividad de esta afección. En época de la Colonia, la viruela se constituyó
en el más serio azote contra la vida del indígena.
La viruela fue importada al nuevo
Mundo por un esclavo negro que formaba parte de la expedición de Pánfilo Narváez,
quien llego a la América Central. En el Perú, afirma el doctor Graña, hizo su
aparición durante el reinado de Huayna Cápac, en 1524, causando gran
mortalidad, a tal punto que el propio Inca pereció víctima de ella.
Junto a la viruela se debe citar al sarampión,
el tifus exantemático, la rabia, la gripe, entre otras, causantes de gran
mortalidad entre los aborígenes.
En la obra del doctor Lastres “Las
enfermedades nerviosas durante el Coloniaje”, a la que nos hemos remitido
anteriormente, por los valiosos datos que encierra sobre el pasado de nuestra
historia, encontramos párrafos tan elocuentes como este:
“La evolución biológica del pueblo aborigen, sufrió el rudo trauma psíquico y físico de la conquista, que convirtió la dominación en vasallaje, paralizando sus capacidades creativas”.
BIBLIOGRAFÍA
Ayala Pio, Salomón (2009) Síntesis histórica
de estudios biosociales de la coca y la alimentación en Perú, 1948-1994
Lima-Perú. (Ayala, 2009)
Comisión Central del Censo CCC - Carlos
E. Lassus Arévalo (1939) Los pobladores Indígenas del Perú a través de la
Historia - Lima Perú. (CCC, 1939:)
Francisco Graña Reyes (1878 y 1959)
Médico e investigador peruano, uno de los hombres más importantes de la primera
mitad del siglo XX. “La población del
Perú a través de la historia” (1916). (Graña, 1916)
John V. Murra (2009) El mundo andino
- población medio ambiente y economía- Lima Perú. (Murra, 2009)
Contreras Carranza, Carlos (2020) La crisis demográfica del siglo XVI en los andes: una discusión acerca de sus dimensiones y consecuencias - Pontificia Universidad Católica del Perú - Departamento de Economía - Lima Perú. (Contreras, 2020)
[1]
(Llerena, c. 1520 – Sevilla, 1554) Cronista
español de Indias, autor de la Crónica del Perú (1553). Pedro Cieza de León
pertenece a aquel genero de hombres que fueron a América como soldados y a los
que el Nuevo Mundo convirtió en historiadores o geógrafos.
[2]
Julio Cesar Tello Rojas (1880-1947), Medico y Arqueólogo indígena de Latinoamérica,
padre de la arqueología peruana.
[3] Toribio Alfonso de Mogrovejo y
Robledo (1538-1606, fue eclesiástico español, santo de la
iglesia católica, segundo arzobispo de lima, misionero y organizador de la
iglesia católica en el Virreinato del Perú.